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Maribel llega  a su casa de una forma  agitada, después de haber visto a María caminando con otro hombre que no era su esposo, se dirige al estudio donde estaba su esposo Federico, cierra la puerta y entra con una cara casi de espanto.

-Federico, mujer que te pasa que vienes agitada cuenta que te atormenta. 

-Maribel, Eh visto algo sin perdón.

-Federico, Pero dime mujer que has visto.

-Maribel,  Le he visto a la María, mujer del Guillermo rondando con la compañía de un hombre muy apuesto.

-Federico, pero Maribel ha de ser el Guillermo.

-Maribel, no te juro que era otro hombre con melena.

-Federico, ¿Melena?.

-Maribel, Si melena, subieron solo a la punta de la loma donde pastean las vacas y hablaban muy cariñosamente.

-Federico, estas segura de lo que dices mujer, mira que las falsos testimonios son pecados.

-Maribel, te lo juro por Dios Federico por esos ojos que los gusanos algún día se comerán.

-Federico, alguna explicación razonable debe de haber, por gusto no ha de estar hablando con ese hombre, puede que sea un pariente recién llegado. Ya Maribel deja de andar espiando a la gente que te va traer problemas a futuro.

-Maribel, no Federico, Guillermo es tu gran amigo y debes decirle.

-Federico, no soy con quien para meterme en asuntos ajenos, pero si lo amerita tendré que hablar con el.

-Maribel, hombre porque eres así, eso no esta bien antes lo ojos del señor.

-Federico, el meterse en líos ajenos tampoco, mejor ve a preparar la merienda que se hace tarde y tu hijo esta por llegar con su esposa.

-Maribel, quien te entiende Federico. 

-Maribel fue a la cocina con sus pensamientos conservadores, y replicaba en su cabeza: “María no debería hacer eso, no hay perdón divino de no serle fiel al esposo”.

Mientras tanto María llega a su casa y ve Guillermo y le saluda, y el responde:

-Guillermo, María dime la verdad donde estabas, se que saliste.

-María, no Guillermo salí a lavar.

-Guillermo, últimamente estas saliendo mucho a lavar.

-María, es que se me hace pesado ir solo un día, ensucias mucha ropa y debes verte impecable.

-Guillermo, No! María tu me ocultas algo.

-María, no nada malo tu sabes que yo solo vivo por ti.

-Guillermo, bueno pero tu sabes que si me haces algo los mato a los dos, tu solo eres mi mujer y nadie debe no de verte como te veo yo.

-María, Guillermo tu sabes que solo dependo de ti, mi vida eres tu, te hare una agüita de valeriana para que te calmes.

-Guillermo, mujer es que tu pones así no soportaría jamás verte  sin mí.

-María, eso jamás va pasar el padre cuando nos caso tomo la palabra del señor y dijo hasta que la muerte lo separe, así que te seré incondicional hasta el fin de mis días, mejor me iré a preparas la merienda que si sirvo tarde los niños se me enferman.

María termino sus oficios a tiempo como siempre y se dirigió a desearle las buenas noche y darle las bendición a sus hijos. En lo que entra Raúl la mire y le dice: “Mami si te ves con Jesús no debería molestarse papá”,  y le responde María: “son cosas de mayores mejor descansa para que cresas y seas como tu papá”. En ese momento pensó pero es cierto el que esta con dios no debe temer replicaba en su cabeza, y se disponía a pensar como decirle y dejar tranquilo a Guillermo, ya que no estaba haciendo nada malo.

Al siguiente día Maribel se disponía ir a la iglesia a rezar el rosario como lo hacia todos lo días, en compañía

de algunas vecinas, al terminar el rezo siempre se reunían a cotillear sobre los chismes de los habitantes del barrio.

-Maribel, Vecina a que usted no sabe

-Vecina, dígame vecina.

-Maribel, a que usted no sabe en que anda la María, la esposa del Guillermo de la carnicería de Santo Domingo.

-Vecina, La María es una señora tranquila, pero cuéntame vecina.

-Maribel, La María anda frecuentando a un hombre y no es Guillermo.

-Vecina, serio vecina, eso esta bien grave pero cuente.

-Maribel, si yo por casualidad pase por la loma y le vi con un hombre bien parecido de melena, iban de la mano y sonriendo.

-Vecina, hay no vecina que feo, pobre don Guillermo.

-Maribel, si eso no es todo mientras el marido trabaja ella sale siempre con el, no hay día que no se vean.

-Vecina, no pues vecina que barbaridad, eso no esta bien visto por el señor Jesús, María bendito que situación mas deplorable, una señora casada con hijos andado en esos rumbas sola con un hombre desconocido.

-Maribel, si vecina eso no tiene perdón.

-Vecina, que mal que no se entere don Guillermo.

-Maribel, la mentira tiene patas cortas y en poco se enterara.

-Vecina, bueno vecina ya tengo que irme.

Se despiden las mujeres a las afueras del templo para destinarse a ir a sus casas, pero esto no fue lo único, cada una fue y le conto a sus esposos lo que les había contado Maribel, y como Guillermo tenia la fama de celoso enfermizo las burlas no se hicieron a esperar. Era la mañana siguiente cuando alrededor de la plaza donde trabajaba Guillermo comenzaran hacer comidillas de la supuesta desgracia  de el esposo de María.

Es que siguió todo el día a espaldas de Guillermo pero de hay no paso a mayores, al siguiente día ve a sus ayudante hablando en voz baja, y el dice con una voz característica de el ronca y sonante:

-Guillermo, de que están hablando  hay, si el chimes es para las viejas que están afuera de la iglesia.

-Mateo, no señor no pasa nada.

-Guillermo, como que no pasa nada, de una vez suelta lo que tienes.

-Mateo, es que no le va gustar.

-Guillermo, de una vez me dices o vas a llegar cojo a tu casa hoy y sabes que lo hago, dime rápido.

-Mateo, es que no se como explicarle la cosa.

-Guillermo, que cosa apura, que me hacer perder el tiempo.

-Mateo, es que en el  pueblo andan diciendo que su mujer, frecuenta con otro hombre de melena todos los días en la quebrada donde lava. 

 -Guillermo, que estas loco si mi mujer ahora debe de estar en casa.

-Mateo, Señor eso es lo que anda diciendo la gente y que sale todos los días.

-Guillermo, gente vaga ya les voy a demostrar que están mintiendo, viejas chismosas pónganse a trabajar que ya regreso.

Guillermo con su hombría herida, toma un machete de la carnicería y se dispone a ir  a su casa  y comprobar si estaba María, la cual al llegar no encuentra y comienza a guitar de forma desgarradora María!, María! Pero ella no respondía, la pequeña María José le dice: “mamá no esta en casa, salió a lavar ropa”. Su juicio desapareció y la furia se apodero de el. Pronto salio de su casa en busca de María, con una cara colérica y tez de piel roja del odio que sentía, este se dirigió aceleradamente bajando el camino de la quebrada para poder divisar a María y este le ve cerca de una piedra grande junto a un hombre alto de melena.

Guillermo colérico grita: “Que estas haciendo María” y ella mira asustada a  su esposo.

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